6 lugares en los que desconectar en Valencia
agosto 17, 2017
Idea de regalo para falleros
octubre 10, 2017

Los mercados más bonitos de Valencia

 

Los mercados cubiertos se han convertido en uno de los nuevos reclamos turí­sticos en toda Europa. No hay mejor manera de conocer una ciudad que disfrutando de sus sabores, de sus olores, de su gente… Y los mercados son el lugar perfecto para reunir todas estas sensaciones. Por ello hoy os vamos a presentar 3 de los mercados más bonitos y representativos de nuestra ciudad.

Visitar estos mercados cubiertos es una experiencia cargada de sabor y cultura que te encantará seguro. ¿Nos acompañas?

Mercado Central

El Mercado Central de la ciudad de Valencia es un edificio hermoso que se encuentra frente a la Lonja e Iglesia de los Santos Juanes, que se ha convertido en uno de los referentes turí­sticos de la ciudad. Y no es para menos.

Bajo una construcción modernista, se empezó a construir en el año 1914 con la ayuda de los arquitectos Guàrdia i Vial y Alexandre Soler, formados en la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

Este edificio combina el metal, las cúpulas, el vidrio y las columnas, hace ver un recuerdo gótico del modernismo, como si de una catedral se tratara. La distribución es racional y perfecta, de manera que los casi 400 puestos se sitúan a lo largo de una serie de calles rectilí­neas. Llama la atención su enorme cúpula central que destaca desde cualquier ángulo que se observe y que da una luz natural impresionante.

Los dos pabellones están construidos en ladrillos visto, con aplicaciones de piedra y cerámica decorada. Los vitrales y pinturas decorativas son de una sobriedad y sencillez que destacan en el conjunto. El hierro, el ladrillo, la piedra, el mármol, azulejos y mosaicos fueron los materiales empleados en la construcción, considerado como uno de los mercados cubiertos más bellos de Europa y máximo exponente para conocer la idiosincrasia del valenciano.

Además de la belleza de su arquitectura hay que resaltar su luz y, sobre todo, el bullicio diario. Conviene perderse por él, admirar los productos de la tierra, sentir el murmullo de la gente que habla y ríe, percibir los olores, degustar la comida tí­pica…

Como dato, destacar que este mercado es el mayor centro de Europa dedicado a la especialidad de productos frescos; y el primer mercado del mundo que ha afrontado el reto de la informatización de las ventas y distribución a domicilio.

Mercado de Colón

Si el Mercado Central te dejará boquiabierto, el de Colón no hará menos. Esta joya del modernismo es un imponente edificio metálico de tres naves, obra de Francisco Mora, construido a principios del siglo XX. Es un buen ejemplo de la renovación modernista que vino a Valencia tardí­amente, y de los mercados europeos de la época. Este coloso creado en ladrillo rojo, hierro y vidrio, es Monumento Nacional y en él se aprecian las claras influencias de Antoni Gaudí­ i Domènech i Montaner.

Hasta hace unos años funcionaba como mercado de alimentos frescos y así cubrir las crecientes necesidades del Ensanche de Valencia, dominado por la clase burguesa. Pero más tarde se hizo una importantí­sima restauración realizada en tres fases que culminó hace unos pocos años; fue muy costosa pero mereció la pena. Ahora es un centro de hostelería con una horchaterí­a tradicional, cervecerías y hasta un restaurante que conviven con una floristerí­a y tres paradas de alimentación tradicional.

Es un parada imprescindible en cualquier ruta cultural o gastronómica por Valencia. Un agradable lugar en el centro de Valencia donde ir a pasar un rato, tomar un café y comprar un libro, además de poder admirar un precioso ejemplo del Modernismo valenciano.

Mercado de Ruzafa

Menos conocido que los mercados anteriores, tenemos el mercado de Ruzafa, un verdadero templo de la buena gastronomí­a y productos de primera calidad al alcance de nuestras manos. Este mercado fue proyectado por Julio Bellot Senet a finales de mayo de 1957. Se encuentra situado en el núcleo del barrio de Ruzafa, el barrio más multicultural y de moda en Valencia, frente a la iglesia barroca de San Valero.

El mercado fue trazado sobre un solar rectangular de 4.780 metros cuadrados, bajo una estructura de hormigón armado y vigas de hormigón pretensado. La planta está dividida en tres partes principales: el edificio de Administración, en forma de torreón adosado, la pescadería y el mercado propiamente dicho. Formalmente sigue la tipologí­a del edificio del Mercado Central, cubierto pero no totalmente cerrado, con elementos de celosí­a que sirven de protección para lluvia y viento. Pero aquí­ el lenguaje es ecléctico, resultado del empleo de unos determinados elementos con origen funcional y una expresión no autónoma sino identificada con aquella función.

Así­ pues, este singular mercado luce espectacular con sus fachadas recientemente pintadas de colores, un impacto visual que continúa en su interior gracias a los más de 600 puestos de venta, al constante ir y venir de clientes, al sinfí­n de aromas, a la cantidad de productos, que hacen de la compra diaria una agradable tarea. También es muy destacable de este mercado, los diferentes puestos exteriores, que nos evocan al origen musulmán del barrio.

Nada más entrar querrás probar y comprar todo, y es que sus vendedores son expertos escaparatistas y saben tener cada local como un pequeño museo alimentario. Date un buen paseo por el mercado de Ruzafa y verás la esencia de un mercado de los de antes ¡las costumbres no siempre cambian!